El día que me bajé un otome (y lo jugué) Parte 3

Bara is the new black

Bara is the new black

Hay veces que personitas como yo hacemos este tipo de posts y realmente pensamos que nunca lo vamos a repetir más allá de las reiteradas promesas que podamos hacer de futuras reseñas. Y realmente lo pensé. Estaba segura que no lo iba a hacer, pero una vez más, el otome supera a la ficción… o algo así.
Hace cosa de dos meses, volví a jugar otomes para celular y digamos que tenía una excusa.
Desde que los abandoné hace cosa de un año y monedas, incrementó la variedad (y popularidad). Varias empresas se sumaron a la ondita de sacarle crédito a la tarjeta a las personas de occidente y una empresa en particular que en este momento no nos compete, sacó una infinidad de juegos nuevos. Lejos quedaron esas épocas donde habían con suerte tres para elegir. Ahora hay muchas razones para que papi te quite la extensión.
Como no podía quedarse atrás, los creadores de Forbidden Love también sacaron dos juegos nuevos que son -podría decirse- mucho peores que el anterior del cual ya me encargué de comentar un poco acá y acá.
Generalmente cuando escribo algo, que el que me conoce sabe que spoileo todo lo posible, recomiendo que lean el post luego de haber experimentado el manga, juego o lo que sea. En este caso, no.
Si tenías alguna intención de bajarte y jugar Mistress Contract de Accela,Inc, NO LO HAGAS. ¡Salvate ahora! ¡Empujá al de adelante primero! ¡Maldita lisiada!
En fin, me dejo de introducciones alarmantes y como ya cumplí mi deber civil de avisarte que no lo bajes, vamos a lo que es mi fuerte: destruir.

Como mencioné, cuando volví a jugar estos juegos para doncellas en Android lo primero que hice fue bajarme los dos nuevos de los creadores de Mike (hot) y la única razón fue que, como mencioné en los dos posts correspondientes, son muy fáciles de jugar y los finales muy simples para desbloquear a diferencia de los Shall we Date? o los de OKKO donde algo siempre te quedás sin leer porque de alguna forma te tienen que succionar el sueldo y yo no pienso gastar mis dineros en alguna historia extra mal traducida de un ponja que tiene inglés de primaria.

¡Elegí la ruta en la que te maltraten peor y ganá lo bishi!

¡Elegí la ruta en la que te maltraten peor y ganá todo lo bishi!

Mistress Contract sigue la mecánica de Forbidden Love y si jugás minimamente bien, vas a poder ver todos sus finales y capítulos secretos (que esto fue uno de los puntos más decepcionantes). La única diferencia con su predecesor es que los capítulos son mucho más largos.
Mientras que en Forbidden Love, leyendo cinco partes en un día terminás un capítulo, en Mistress te puede tomar diez o doce partes para que finalice. Además de que son muy cortas  y muchas veces no pasa ABSOLUTAMENTE NADA. Hay capítulos que son sólo la minita protagonista pensando, analizando, mirando el cielo. Lo bueno es que al igual que Mike (hot), si querés volver a leerlo no te cobran a diferencia de lo que pasa con otras empresas. Esto es muy útil para hacer reseñas de lo malo que son los juegos. Gracias, chinitos.
Ahora bien, sabemos que a mi nunca me importa ni la mécanica, ni el diseño ni nada de eso. A mi me importa lo bizarro de la historia, que como sabe el lector de este blog, si no lo fuera yo no estaría escribiendo.

El juego consta de diferentes rutas que nada tienen que ver entre sí a diferencia de como pasaba con Mike (hot) y Johannes que estaban relacionados de alguna forma (al igual de las nuevas que fueron agregando). Acá las rutas son independientes, lo bishi no se conocen y podés elegir con quién querés perder tu tiempo primero sin necesidad de jugar en un orden en particular por lo que pude ver. Recordemos que sólo jugué a la primera ruta por lo que puede ser que lo que esté diciendo no sea así en este punto en particular.

No pasó el examen de maldita pepenadora.

No pasó el examen de maldita pepenadora.

La primera historia, que es la que da nombre al juego, te encontrás con la más estúpida MC que leí al día de hoy (y puedo asegurarte que estoy leyendo MUCHAS). Acá nos enteramos que vos, la protagonista, te quedás en la lona cuando tu hermano mayor, Andrew, muere repentinamente y vos, que al parecer vivías en una burbuja sin tener contacto con el exterior, te quedás a cargo del negocio familiar del que no sabés nada.
Sí, no sabés nada. Sos una mina de unos veintitantos de años, viviste con tu hermano mayor sola durante mucho tiempo porque -como no puede ser de otra manera- tus viejos están muertos y nunca se te pasó por la cabeza ni siquiera preguntar si venden drogas o algo.
Así que, en el borde de la montaña, desconociendo qué hace tu empresa, la que tu hermano puso en la cima y vos en un mes desde que se murió hiciste bolsa, te enterás que hay recesión, encima la están pasando mal porque se te rompió la maquinaria (esa que ni siquiera sabés para qué sirve porque NO TENÉS NI IDEA DE QUE HACE TU FUCKING EMPRESA!111111111) y como son una pyme, no tenés para costear una nueva.
En tu empresa, que aparentemente tiene muchos empleados pero jamás de los jamases los ves, contás con dos de confianza que son -aparentemente- una pareja de viejitos que están con vos desde hace mil años (y seguramente tampoco sabés qué hacen) y te dan fuerza para seguir adelante durante toooooda la ruta. Aunque yo sé, que en el fondo, se cagan de risa que seas una tarada que no sabe DE QUÉ TRABAJÓ TU FAMILIA TODA TU VIDA. Increíble.

Emily y Smith, tal son sus nombres, te recomiendan que vayas a ver a Eric Larsen, un empresario muy a lo Christian Grey, con toda la facha y toda la guita que era amigo de tu hermano, para que te de una mano y te diga como podés manejarte como nueva empresaria. Porque obvio, el tipo ese seguramente si sabe qué hace su empresa. Y vos,  vas sólo para recordar en el preciso momento en que lo ves, que el tipo en realidad te odia y te desprecia (son esas cosas que uno no se acuerda antes, viste?).
En la oficina del “Mr. Larsen” (como lo va a llamar la protagonista todo el juego), recuerda que él era el amigo de su hermano y también su cuñado. Resulta que tu hermano salía con la hermana menor del Larsen este, Bridget, y ella tenía problemitas de salud por lo que su hermano mayor la cuidaba demasiado. Ellos se la pasaban juntos todo el tiempo, muy a lo novelita de adolescentes, hasta que un día un trágico accidente, alejó a Bridget de su novio y su hermano. Por eso, Mr. Larsen le echa la culpa a tu hermano (que ahora está muerto pero lo odia igual) y a vos, porque… eh… sos la hermana y seguramente… vos… eh… no sé, eso. Te odia. Punto final. Mala. Fea. Brrrr.

Imposible no enamorarte.

¿Sabés como te dicen? Precios cuidados.

Como decía, en la oficina de Mr. Larsen, le explicás que es lo que pasa y él sorprendido, te pregunta con toda su cara de pocos amigos qué esperás que haga por vos. Siendo que: 1) No tienen relación alguna, 2) No le daría ninguna ganancia ayudar a tu empresa, 3) Te detesta, 4) Posta, te detesta.

La protagonista sorprendida no sabe explicarle porque, si recordamos, NO SABE MANEJAR SU EMPRESA y además no encuentra una razón por la que él debería ayudarle. Como es de esperarse en la reacción de cualquier ser humano pensante cuando alguien que quiere hacerse cargo de su empresa familiar y NI SIQUIERA preguntó de qué trabajan, Mr. Larsen se burla de ella y sigue sin comprender qué espera que ÉL, quien la desprecia, haga a su favor. La protagonista, admitiendo mentalmente que él tiene razón (DUUUUH!!), que debería haber empleado más tiempo aprendiendo de la empresa, desesperada trata de expresarse y pedir su ayuda una y otra vez. Tanto que es exasperante porque ante las alternativas todo lo que sabe decir es “Help me, Mr Larsen!“, “Please!!“, “Help me!“. A lo que él acepta asesorarla sugiriendo que si quiere retribuirle a sus empleados (quienes ella asegura que no quiere dejar a merced del destino), cierre la empresa, venda la tierra y le pague una indemnización. Como ella no quiere perder la empresa de sus padres (sí, esa de la que no sabe nada), no le gusta esa alternativa y sigue rogándole hasta que Mr. Larsen se cansa y le dice que podría ayudarla si ella está dispuesta a hacer cualquier cosa por él. La protagonista desesperada acepta y acto seguido, él la besa y le dice “mujer de ropa interior floja”. O bueno, quizás algo peor.
Ella sorprendida pero no asqueada, no rechaza su beso y se va de la empresa agradecida(?!) de que Mr. Larsen la vaya a ayudar. Emily y Richard le preguntan cómo le fue pero ella no les cuenta nada y sólo les dice que todo se va a solucionar.

¡CHI-RU-ZA!

¡CHI-RU-ZA!

Los siguientes capítulos no pasan prácticamente nada y son una pérdida de tiempo total. Todos y cada uno son conversaciones de ella con los dos viejos tipo “te ves cansada” u “hoy estudié finalmente QUE HACÍA MI EMPRESA MIENTRAS YO JUGABA PING PONG CON MIS NEURONAS”. Mr. Larsen la llama, no pasa nada realmente importante, mucho más bla bla bla… hasta que un día, la invita a una fiesta sin explicarle nada, le compra la ropa porque dice que no se sabe vestir, la trata de maldita marginal y encima de inútil. Un bombón.
Mientras escribo tengo que admitir que el Larsen me cae un poco mejor porque mientras jugaba no lo soportaba pero recordando las reacciones de la estúpida protagonista, casi que simpatizo un poco con el tipo. Te saca la maldita marginal.

En la fiesta, la protagonista se aparta un momento de Mr. Larsen (supongo que tendrá algo que ver con que no para de insultarla) y se para en un rincón dolida, porque él le sugirió que consiga un chongo con plata y se acueste con el fulano para que la salve (Gabriel Corrado, aprendé a conquistar a lah menetah!).
Mientras se arrastra por las paredes del lugar, conoce a James, un tipo simpaticón que no tiene cara (posta, podrían haberle diseñado algo al pobre muchacho) que despierta los celos (??) de Mr. Larsen cuando declara todas sus buenas intenciones con la protagonista. De repente como que la ama, quiere casarse y salvarle la empresa. Ja, ni que fuera un otome.
A Mr. Larsen esto (por alguna razón que no entiendo porque ni tiempo tuvieron para enamorarse y no para de despreciarla) le cae mal  y amenaza a Jaime con destruirle su empresa y mandarlo a laburar de mayordomo si sigue con sus planes de meterse en el vestido de la insulsa protagonista. James se termina retirando pero le asegura a la mc que esto no ha terminado *guiño, guiño*.

Un tipo con las ideas claras.

Un tipo con las ideas claras.

Mr. Larsen sigue molesto y acusa a la mc de seguir su consejo de ser una mujerzuela. Se la lleva a un balcón y ahí pasa lo más confuso que leí jamás. Se besan, ella se deja because of reasons y a continuación te dan un capítulo especial donde se manosean (con resultados sexuales) y son felices pero cuando la historia sigue, él de repente la aparta, le dice que es una fácil (?!) y que la odia. En fin.

Después de este hecho, Mr. Larsen afianza su contrato (luego de muuuchos, muuuuuuuuchos capítulos) y convence a la protagonista de que la ama en realidad (de nuevo), ella cae y le vuelve a decir que la odia pero esta vez, ella le regaló el tiro libre y ya no hay vuelta atrás. Mientras suena una de Sabina de fondo, la protagonista se siente una muñeca de plástico viviente para Mr. Larsen, que dice que sólo necesita su cuerpo, y pasan varios capítulos donde los dos viejitos copados de la empresa la ven decaer, que está pálida y bla bla bla. Mientras, Mr. Larsen sólo la llama para cargar gasolina hasta que un día, la actitud fria de ella le molesta porque dice que así no es divertido y no entiende por qué de repente se puso así. A esta altura alguien debería pagarle el psicólogo a Mr. Larsen.
La protagonista está resignada, piensa que no tiene otra salida y esto hace que él cambie su actitud con ella. Empieza a ser más atento, la invita a salir, la lleva a cenar hasta que al final, habla con ella como si fueran novios de secundaria confundiéndola aún más. Resulta que el Larsen la ama (¡Ooooh!) y quiere casarse con ella.

Todo este post está escrito desde mi interpretación porque los personajes son muy confusos. El Larsen este nunca es claro con lo que siente. De repente la ama, de repente la odia y aunque, estamos de acuerdo y ella es muy corta, él es mucho más insoportable y realmente necesita ese psicólogo. Capaz si eran tal para cual.

No soy yo, sos vos.

Si lavaras bien los platos esto no pasaba.

Esta ruta consta con tres finales (uno en el que se separan, otro feliz y otro más feliz) que podés desbloquear si hacés todo bien y le comprás ropita a tu muñequita virtual para que deje de parecer una pepenadora.
Al momento de terminar de escribir esto, sólo leí dos finales a medias porque la verdad, me aburrí y como dije, son demasiadas las partes hasta que terminás de leer un capítulo. Igualmente pienso leerlos todos porque el final empieza con que Larsen la introduce con su madre como su novia, ella le dice que él tiene un matrimonio arreglado de la nada y la protagonista antes de escuchar lo que Larsen le va a decir sale corriendo dramáticamente con las mechas al viento.
Una genia.

Continuará… (o no) tu… tu… tuu..
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7 thoughts on “El día que me bajé un otome (y lo jugué) Parte 3

  1. Es mas bizarro de lo que suponía. Cási que me dan ganas de jugarlo para cagarme de risa. Casi. Pero no. Con un protagonista mas choto que el otro y capítulos demasiado largos donde no pasa absolutamente nada, mi no poder. Por lo pronto espero que te sacrifiques y juegues/cuentes que pasa con la fiancee esa que le viene a escupir el asado a Thal… la MC.

  2. “Pepenadora” xDDD una vez empecé a jugarlo pero no lo termine.. Concuerdo contigo con eso de que el Larsen no sabía lo que sentía xD

  3. Jajaja xD Muy bueno tu Post. Nadie debe leer estas reseñas cuando esta bebiendo que se atraganta y todo termina mal Ehh! :P jaja. Pero igual, fuera de joda, por más chistosa que se haga la cosa lo serio es que aún hoy en día hay niñas (y pendejas con 0 neuronas ¬¬) que la verdad es que se creen esto y piensan que el amor funciona asi!!.

    • ¡Holaa! ¡Gracias! Ahora no estoy jugando mucho (sacando uno que ya lo sigo hace bastante), ese lo bajé pero al final por falta de tiempo ni lo empecé. Peero si tiene un toque bizarro, seguramente terminaré por jugarlo.

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